miércoles, 29 de diciembre de 2010

Puntos suspensivos


  ¿Cómo conseguir realizar lo que buscas? Te guías por instinto y no sabes dónde te va a llevar. Solo sabes que cada decisión te abre un mundo nuevo y estas cansado de tanta decisión y de tanto mundo nuevo. Antes te excitaba el desconocimiento, ahora has acabado aborreciéndolo. Todo eso está vacío, no hay nada ahí, sólo breves momentos de esparcimiento, pero sigue siendo irreal. Vivo huyendo de ese abismo, y cada vez tengo menos sitios donde ocultarme. Es peor que la muerte, ya que esta es al menos sincera. Sé que al final, no hay nada, pero en la ausencia de luz, el frío cala a través del alma.

  En otoño las hojas de los árboles no hacen más que caer una tras otra y encuentran su terrible final al rozar el suelo. ¡Maldita sea! ¡Cada hoja es única, y tiene su propio caer! He aceptado la caída, pero porqué caer…

  Mientras unas cuantas notas de jazz resbalan por mis oídos, sólo espero librarme de cada una de los sentimientos ficticios que mi cerebro proyecta ante mis ojos, con la única intención de evitar que llegue hasta él. Es un zorro, y sabe como manipularme, pero lo hace porque tiene miedo, sabe que si llego hasta él se acabará el juego. Esta búsqueda de mi mismo, me tiene más intranquilo que…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Una invitación lleva a la locura

- Fumas mucho.- Me acababa de encender el último cigarrillo del paquete y debido a la intensa niebla que inundaba nuestro rincón tuve que darla la razón. Pero estaba nervioso y sólo asentí levemente con la cabeza.
Me inundaban pensamientos de angustia y dejé de prestar atención a sus palabras. << Debo dar un giro a mi vida>> pensaba.
Y era cierto, no recordaba cuando entré en ese círculo vicioso. Bebía para ocultarme, porque tenía miedo de mostrarme tal como era. Esas curvas me dejaron hundido del mismo modo que te abandona una persona cuando fallece. Sabes lo que te ocurre y el remedio, pero no puedes hacer nada ya que es algo que nace en tu interior y escapa a tu lucidez.
Durante el día era complicado concentrarse, durante la noche lo complicado era no dejar de pensar en un único punto en todo el espacio. Tu espíritu desea salir corriendo y perder su identidad para que parezca que ese dolor no sea tuyo. Entonces deseos e impulsos épicos llenan tu mente para que de alguna manera tu pasado desaparezca. Así consigues mantenerte alegre (o al menos parecerlo) a los ojos de tus amigos. Sin embargo, vuelves a recaer en tus miserias una y otra vez. No estás de acuerdo con el destino que te ha tocado pero aún así te conformas con él y sigues adelante sin saber porqué.
- ¡Eh! Ya que te invito a una cerveza lo mínimo es bebértela.- No me había dado cuenta de que llevaba la botella encima de la mesa cerca de 10 minutos y yo sin haberla tocado. Le di un par de tragos largos y la volví a dejar encima de la mesa mientras la miraba de soslayo.
- Disculpa por mi falta de atención. Llevo días navegando sin rumbo. Déjame que te compense sacándote a bailar. ¿Qué te parece?-
- ¿Bailar? ¡Por fin me prestas atención!- La cogí con ambas manos y nos colocamos lo suficientemente cerca como para disfrutar su aroma. Ese perfume tan único y selecto que una buena mujer desprende. Sonaba “Up where we belong” y no creo que exista una mejor banda sonora para ese momento.
Desgraciadamente, esa mujer ya no me pertenecía. El tabaco conseguía disimular mi nerviosismo ante ella y la bebida me hacía centrarme en mi propia paranoia personal. Hacía tiempo que ambos tomamos rumbos distintos, y tuve que recurrir absolutamente a todo mi autocontrol para no salir corriendo cuando me crucé con ella al salir de comisaría.
Yo no quería aceptar su invitación a tomar algo, pero no pude ignorar a mi ego arrastrándose por conocer una vez más el alcance de su sonrisa. Mi estómago saltaba a la comba mientras mi cabeza luchaba por no preguntarle:<< ¿Por qué…? ¿Por qué te fuiste de mi vida y por qué le dabas tanto sentido?>>
Finalmente dejé de sucumbir a mi razón y decidí guiarme por mi instinto. Acepté.
Al principio no entendía porque lo hacía, total, llevábamos años sin vernos siquiera de pasada. ¿Qué podría pasar? Ella bailaba, yo también. Nos despediríamos y ella seguiría con sus clases infantiles y yo con mi cruzada de autodestrucción. Todo como debía de ser.
- Te he echado de menos.-
Esas palabras, a pesar del bajo tono de voz con que salieron de su boca, rebotaron repetidas veces por las esquinas de mi consciencia y nació un impulso. Nadie sabe lo que hubiese pasado si llego a ignorarlo. Tan sólo ella y yo sabemos lo que sucedió. En ese momento comprendí porque acepté.
¿Tú que hubieras hecho?

Sol y Luna


-Tienes que odiar para querer amar.- Le dijo el sol a la Luna.
- No puedo quererte sin el llanto, eso lo sabes.-
- Y yo no estoy tan lejos, cuando quieras tendrás mi luz.-
- Es tan fácil acortar las distancias con palabras, pero mientras tú, no dejas de brillar, yo llevo muerta miles de años. ¿ Y qué hago con tanta materia muerta e inservible? ¿ Qué hago con mi cara oculta? Me siento alejada del movimiento del resto de planetas. Necesito esos rayos de armonía que tan fantásticos son.-
- Estoy siempre aquí. El espacio y el tiempo no existen, sólo nuestra posición en el universo. Además mi luz es propiedad de la vida, no me pertenece a mi.-
- Ese es el trato entonces. Mientras tu malgastas la existencia produciendo, yo sueño con la inmortalidad. Desde luego, ésta no tiene sitio para tanta responsabilidad. Sin embargo, estoy condenado al abandono y a rondar mi tierra.-
- Esos tiempos en los que ambos, conjuntamente, dentelleábamos por la galaxia se largaron como el Big Bang. Tenemos el mismo origen pero nuestros destinos cada vez se alejan más. Aún así no decaigas, nuestro fin es el mismo. No brillo por mi mismo, necesito a quien dar mi luz.-
-Lo sé, intento cuidar intensamente a los míos. Lo he dado todo por amigos pasajeros, lo daré todo por ti pues sin ti, no sabría a donde ir. Deseo el día en el que brillaré sin permiso. Sólo me veo en tu reflejo.-
-Todo tiene su lugar, por eso yo también te necesito. Aunque no lo creas, yo también te necesito. El espacio es frío y oscuro, y a veces quiero salir de aquí. Tú eres ese satélite que se mantiene firme y a la vez está en movimiento. Eres capaz de olvidar tu condición de astro y te evades de este universo finito. Esa inmortalidad también la deseo yo.....pues dar calor, también tiene su precio.-
- Del error se aprende, y así será. No volveré a flaquear. Te invito a un eclipse, y a una libación. Después, brindemos por la carrera, y por un entierro feliz.

¿De dónde naces, inspiración?

Donde nace esa estrella que se colapsa sin permiso. Crece en ti hasta acerse cenizas, y mientras dura ese duelo, te irradia con lágrimas que inundan tu cielo. Amigo, es el diablo en este trance, la catársis de Aristóteles, la neurosis de Sisifó, la expresión de los artistas cuando quema el corazón. Sólo sé que cada una de estas es un verso, una palabra o una idea. La razón es la carcel del sentir, pero esa estrella joven es la llave que te lleva hasta ese cuento. Una vida sin velo, excursiones por las nubes, coloquios bajo el fuego. ¿De dónde surge esa imagen gran pintor? ¿De dónde surge tu melodía gran músico? ¿De dónde surges Calíope?

Amor, Razón y Rencor conversan

-Sí, ese es el problema, que no sólo la quiero. Lo que me asusta no es pasar la vida entera con ella, ni tener que renunciar a la maravillosa angustia que produce el no saber dónde vas a acabar al final del día. Lo que realmente importa y tiene valor, no es aquello que más te cuesta conseguir, si no aquello por lo que harías lo que fuese por no perderlo. La pasión humana es una fuerza incontrolable que cuando se desata, hace que una persona pueda llegar a pisar el sol por amor. Y sí, puedo dudar, puedo sentir miedo porque no sabría frenar la locura que precede a la autodestrucción. Pero cuando estoy con ella el problema se convierte en solución, y no sólo la quiero. El miedo se transforma en valor y la angustia pasa a ser bienestar.
-¿Y podrás perdonarte por descentralizar la razón de tu vida y sus frutos? Te perderás finalmente en el sutil encanto que emana de sus labios, y allí no hay luz. La quieres, pero la odiarás. La tienes y la perderás. ¿Cuánto rencor acumularás contra ella, y cuánto contra ti? Estás acostumbrado a llevar tu carga tú sólo. Tus vicios, tus pasiones ocultas, el cuidado de tu alma… ¿aguantará ella tanta presión? ¿Aguantarás tú su incomprensión? Y en caso contrario, ¿cómo la quieres? ¿Por cómo es, o por lo que podría ser? ¿Por su sabiduría, o por su locura? Vas a tener que luchar contra titanes en vez de dejarte guiar por el placer metafísico que conduce a la autorrealización.
-Tus borracheras, tu drogadicción, tu búsqueda del sentido humano y tu ego son más fuertes que tanta absurdez sentimental. Estás de paso en este saco de carne y hueso, y esa basura emocional sólo anula tu visión del paraíso. Eres un guerrero, y tienes suficiente con cuidarte a ti mismo. Tampoco necesitas ayuda para entrar en el infierno, y caer y volver a caer. Te has acostumbrado a levantarte tu sólo, ya que ni ella fue capaz de parar a levantarte después de tropezar, simplemente te soltó la mano. Prefirió la libertad de elección y eliminar contratiempos, antes que el encierro de su “yo”, y la sedación de sus instintos. ¿Volverás a suicidarte después de un segundo golpe mortal?
-No tengo miedo al vacío, porque ya caí en él, y nunca llegué ni al suelo ni a tocar fondo, ese fondo no existe. Siempre puedes seguir cayendo más abajo, y por eso la quiero. Por eso se me encoge el corazón en su presencia, pues este se altera reconociendo a su salvadora. Por eso no me importa dejar la autorrealización en manos ajenas puesto que juntos escapamos de ese laberinto. Por eso mis sentidos zumban cuando me toca o cuando nuestros instintos luchan, y seca ese afluente de libertad vacía que conduce a ese mar oscuro. No tengo miedo al dolor, pues amo la vida y sus altibajos. Vivir intensamente cada momento como si fuese único es lo que te anima a querer repetir tu vida junto a esa persona. El amor, las emociones y los sentimientos, pueden ser las expresiones más simples y primarias del ser humano, están llenas de locura y, aunque todo el mundo esté convencido de lo contrario, escasean de conformismo, y llevan intrínsecas una gran ambición. Todas ellas nos humanizan y rompen los límites de la razón lógica, crean milagros. Por último, soy incapaz de guardar rencor a una mujer que me ha concedido la ilusión de formar parte de su vida. No sólo me suicidaré si tengo que hacerlo, si no que una vez más, tendré que recrearme en mis miserias para continuar adelante. Y no temo hacerlo, un solo beso suyo es un billete hacía la utopía más real. Cada día es una nueva conquista, por eso me dejaré llevar una y otra vez, hasta que el mundo se haga trizas…De todas formas, hasta que la encuentre tendré que divertirme.

Chs...

Oh, sí, pensais que vuestros mayores estan anticuados y que vosotros, personas de mediana edada sois el presente. Os voy a decir una cosa anticipando vuestra respuesta, ya que no os podreis librar de la prepotencia desmesurada que da la edad. No dudareis en argumentar que, por supuesto, son absurdas ideas de juventud y que, por supuesto, mi falta de valores es debida a mi mala educación. Es posible que no lo hagais pero, casi que os cagais en los valores que os han regalado los padres, por no mencionar si quiera a los sabios ancianos. Pero no veis la absurda congruencia de vuestro pensamiento, del mio, y el de todos. Yo me cago en vuestros valores como la generación venidera lo hará conmigo. Me cago....y me cago bien.

domingo, 12 de diciembre de 2010

7



¿De qué la conocía? Eso no llegué a saberlo. Pero tan sólo hicieron falta 4 whiskys más para llegar a esto:

- Me gustaría tener más autocontrol, pero cuanto más tarde en besarte, menos tiempo podré disfrutar de ese placer tan húmedo.-

- Sí que te lo has pensado.-  Me miró fijamente  y fueron suficientes dos segundos para que me acercase a ella lentamente buscando una respuesta.

Sin embargo, sólo rocé sus mejillas.

A partir de este momento el tiempo empezó a correr y lo veía todo como si estuviese montado en un tío vivo. Más copas, idas y venidas al baño, chupitos, idas y venidas al baño y cocaína, Diego dormido, conversaciones sin sentido, música de  jazz, más chupitos y muchas sombras.

Cuando me desperté le cabeza me hervía y un dolor punzante se me extendía de la nuca a la frente. Tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad para poder centrar la mirada y no gritar de dolor.
  
Al disiparse un poco la jaqueca comencé a fijarme en puntos concretos de mi habitación, es un ejercicio útil para empezar a arrancar el microprocesador de mi cerebro. La televisión apagada, el balcón entreabierto, la ropa en la cesta. Todo estaba bien…, hasta que escuché la ducha del baño. Giré la mirada al otro lado de la habitación y pude ver varias prendas de mujer. Entonces me encontré tranquilo y excitado a la vez pues pude tener a esa chica misteriosa. Me pareció morbosa la idea del viaje y le gustaba el whisky…

Mientras cavilaba más y más acerca de Lucía, la ducha dejó de sonar. La puerta se abrió y a través de ella apareció una mujer morena con una única toalla que usaba para secarse el pelo. Sus ojos eran de mi color favorito, el negro, y me miraban con una invitación a levitar.

Era la camarera del bar, y no recordaba cómo había acabado con ella.

Aún así era lo que menos me importaba. Esa chica desapareció sin más. Me volví a tumbar y no podía dejar de pensar en cada detalle de la noche anterior. Su voz, sus manos, su figura, cada gesto, cada sonrisa, esa vitalidad…No pude evitar recordar a cierta figura del pasado. Eran tan parecidas, hasta las dos desaparecieron de un día para otro. Sólo que a Lucía no pude conocerla a fondo.

De repente, la chica del bar me tiró la toalla a la cara, me sujetó las manos y se puso encima de mí.

- Esto podría considerarse violación.- Le decía mientras nuestros labios se fundían.

- Después de lo de anoche, puedo darme por condenada.-

Y pude saborearla por tercera vez en ese día.

No hay nada mejor para recuperar las fuerzas después de una noche agitada que una tortilla y un botellín de cerveza. Yo era presa de mis pensamientos a la vez que disfrutaba de mi desayuno, y uno a uno todos iban a parar a la misma conclusión, tenía que volver a ver a Lucía. Era la primera vez que la veía en el “Pasado” y aunque las noches posteriores la volví a buscar repetidas veces, no di con ella. Por mucho que intentase alejarla de mis pensamientos no podía y lo peor de todo es que cuando lo conseguía, era Sara la que venía a mí.

Sara es esa cierta figura del pasado que al final prefirió a David. Esa falsa media naranja, con la que habrías sido capaz de encerrarte de por vida. Y David, mi antiguo mejor amigo, alguien de quien he aprendido muchísimo, y con quién siempre estaba seguro. Era una persona muy valerosa, y no dudó en enfrentarse conmigo por ella. Después, no volví a saber nada de ambos.

martes, 30 de noviembre de 2010

6

Le hice un hidalgo al vaso, me puse un cigarrillo en la boca, y comencé a andar hacía ella. El cristal es un buen inhibidor del miedo. Se extendía por mis venas de manera cosquilleante y me provocaba un estupor ralentizado que me inducía poco a poco los momentos como si fueran diapositivas. Era un espectáculo caótico y mágico. Fulgurante de éxtasis, la examiné detenidamente buscando detalles silenciosos con los que sorprenderla.

He de reconocer, que no era la primera vez que unos ojos tan azules calaban tan dentro de mi, pero en los suyos se vislumbraba un océano infinito en el que seguramente se habrán perdido una gran cantidad de hombre y mujeres. Era magníficamente más atractiva de cerca y poseía un campo gravitacional que hipnotizaba y atraía a cualquier persona a conocerla. Cuando me encontré frente a ella daba la sensación de que me estaba esperando.

-Hola.-
-Me llamo Dani, ¿quieres tomar algo?-
-Un bourbon.-

No podía dejar de mirarla mientras nos servían ambas copas. Ella miraba curiosamente de un lado a otro mostrándome la gran feminidad que poseía.

-¿Un bourbon...? Vaya, no hay demasiadas mujeres que sepan saborear un buen whisky.-
-Entonces, no habrás conocido a muchas.-
-¿Eso te lo ha dicho tu instinto?-
-¿Entras siempre así?-
-No...Eres tú. Has entrado como cualquier otra, como cualquier mujer. Te he visto y he pensado que a lo mejor podríamos pasar la noche juntos. Me he acercado y en cuanto me has mirado he pensado: ¡Ojala pasemos la noche juntos! Instantes después, que lo mejor sería coger el coche y pagar dos señoritas para que me fatiguen esta noche y mañana no acordarme de lo que me han prometido tus ojos.-
-¿Y qué te han prometido?-
-Un viaje.-
-¿Y cuál es el problema?-
-No sé cómo acabará.- Después de unos instantes de vacilación continuó.
-Tu instinto no te falla para nada.- Rió- Veo que sigues tan encantador como siempre.-
-¿De qué te conozco?-
-Eso tardarás en comprenderlo. Tú y yo ya nos hemos conocido. Soy Lucía.-

lunes, 1 de noviembre de 2010

4 y 5




Pero esa es otra historia.
Lo que vengo a contar no tiene nada que ver con amoríos fugaces ni con mi pasado. Esta historia es de cómo descubrí otros mundos, mundos aparte. Conseguí, no sin algo de ayuda, desprenderme de toda normalidad común. Esta historia es de cómo me convertí en Cristóbal Colón, mientras navegaba por el mar de las dudas, para al fin, avistar una tierra desconocida por la inmensa mayoría e inaccesible para todos ellos, conformistas y aburguesados.
Sólo que yo aún, no lo sabía.
Dicen que para empezar a cambiar, hay que tocar fondo antes. Toqué fondo poco después de conocerla a ella, mientras acudía a mi cita diaria en ese bar que existe en todos los barrios de todas las ciudades, preparado únicamente para olvidar. Ella, cuyo nombre me recordaba a cierto ángel caído, era deslumbrante. Y debo confesar, que ésta no fue mi primera impresión. Ella entró con un sencillo vestido azul y su pelo rubio contrastaba perfectamente con el dorado de su piel. No sabría identificar que brillaba más en ella si sus ojos o sus labios carnosos. Emanaba sensualidad en cada uno de sus movimientos y no gastaba energía en vano, tan sólo se movía cuando quería expresar algo y lo que expresaba era una pequeña joya, un valioso mensaje precioso oculto, a través de una máscara frívola. Como he dicho no recabé en estos detalles hasta que me presenté por primera vez.
Yo me encontraba entre Diego, el señor Johnnie Walker y una acalorada discusión:
- ¿Cómo…? - Comenzó - ¿Cómo pretendes no pensar? ¿No piensas nunca en…? Sí por favor otra copa. ¿No piensas nunca en cuidarte? ¿Ni en casar…? Bueno, me has contado miles de veces como piensas acerca del matrimonio, pero ¿no vas a dejar que ninguna mujer conquiste tu corazón?
- Cuidarse no tiene sentido alguno, no pretendo una vida longeva, ¿para qué? ¿Quieres que tenga el cuerpo más metrosexual del cementerio? Lo mismo me invitan a una fiesta VIP en el más allá. Cuando esté tieso lo que menos me importará será mi nivel de triglicéridos. ¿Y por qué te empeñas en hablarme de matrimonio o de amor? ¿No has tenido suficiente con tu propia experiencia?
- Está bien, deja lo del matrimonio, pero escúchame un cosa…escúchame una cosa. No puedes ir por ahí sin pensar en tus actos y esperar que todo salga bien. Hay…, hay que intentar forma parte de algo. Además, que no pienses es una cosa, pero que no medites acerca de conceptos o ideas no me lo creo. Siempre estás soltando habladurías que aunque no me gusta reconocer, tienen bastante sentido. ¿Me estás diciendo que no piensas todo eso que sale de tu boca?
- No. En absoluto. Prefiero no pensar, lo que digo no son más que absurdas cavilaciones, que lo único que buscan es justificarse a sí mismas por el sentimiento de culpa que nos inculcan desde pequeñitos, de mejorar este maquiavélico planeta. Es más un hobby que un deber moral. Yo simplemente prefiero la vida contemplativa y dejar de actuar como tanto hipócrita consentido. Prefiero únicamente sentarme a mirar en este teatrillo mundano. ¡Qué mi entrada me ha costado lo suyo! Suscribirme a la satisfacción del deseo y a los depresores químicos o naturales habituales me ha costado mucha angustia existencial....y monetaria.
- Pero eso es puro egocentrismo. Te da igual lo que le pase al resto….
- No es algo egocéntrico, si no pragmático. Todo acto teórico-práctico lleva intrínseco el ego, y mi manera de ver la vida por lo menos lo asume y es honesta. No busca asumir ni delegar responsabilidades salvo las que la propia vida te hace firmar nada más nacer.
- Pero eso no es ser persona, a veces dices cosas que valen la pena, pero ahora estas borracho.
- Escucha, existen…demasiados mundos ahí fuera, y en mi maleta no cabe tanta carga emocional ni moral. Sencillamente dejo que el viento me guie. Por eso siempre lo tengo a mi favor…Por ejemplo, ¿ves a esa rubia que acaba de entrar? Cinco y acción...

martes, 26 de octubre de 2010

3

Trabajaba como profesor universitario dando clases de psicología, antes de volverse alcohólico. Siempre solía decir que había dejado la docencia porque se dio cuenta de que por mucho que intentase comprender el comportamiento humano, era una tarea absolutamente inútil. No había enfermos mentales (locos), sólo personas cuerdas sufriendo. Se negó a seguir enseñando, no tenía nada más que enseñar.

Él mismo no quería reconocer su propio sufrimiento, que todo esto era por ella, Anna, su mujer; ya que todo comenzó con su muerte. ¿Cómo sentirte con todo lo que deseabas en esta vida, y no tener la opción de poder evitar perderlo? El Karma no te avisa, el Destino no te pregunta, y mucho menos tú escoges tu vida. Pobre cabrón. Desde entonces no se molesta en llorar, tan sólo ríe ante la idea de una imaginaria vida feliz.

Le conocí cuando aún me molestaba en escribir artículos para esos papeluchos grises llamados periódicos. Yo tenía que recopilar información acerca del humorismo para una columna que nadie leería. Un buen lugar para ello era la biblioteca de la universidad (se me pegó esta costumbre en mi época de estudiante). Además, solía recorrer el campus en busca de mentes vacías que me proporcionasen calor nocturno.

Curiosamente, le conocí mientras hacía eso mismo, cuando abordé, sin saberlo, a quién se convertiría en su esposa.....

lunes, 18 de octubre de 2010

2

Si todo hubiese sido una pesadilla, estaría más tranquilo, pero sabía que no. Últimamente todas las mañanas se hacían rutinarias. Despertaba como si acabase de pasarme por encima un desfile militar. La cabeza me daba vueltas y me costaba un rato acabar de fijar la vista en el techo. Las primeras visiones de mi cuarto me turbaban el ánimo. Con el tiempo dejé de impresionarme por estos detalles. Me acabó gustando despertar así. Observando el contraste del blanco de las paredes con las manchas de lo que definiría como alcohol, pero no estoy seguro. Una tele encendida, un DVD, el portátil...Lo que más me gustaba de todo este basurero era el balcón. Generalmente lo tenía abierto (disfrutaba viendo ondear las cortinas), me relajaba. Botellas, libros y apuntes, bolígrafos, restos de latas, comida, preservativos...

Esporádicamente descubría un intento de persona acurrucada al lado mío. No sé en qué momento dejé de buscar mujeres, mujeres de verdad. En los últimos años me acabé conformando con cualquier rostro bonito, o con cualquier experiencia vacía de espíritu, pero llena de realidades alternativas...

Sí, esto era por culpa de las drogas, perdición y salvación de almas errantes y agonizantes. Mentes aplastadas por un sistema de vida que envenena hasta los ídolos más íntegros, el cual, ignora por completo la unidad y el valor de la propia persona.

Aprovecho los breves momentos después de despertarme para recolocar en mi cabeza las piezas de la noche anterior. Lo hago mientras apuro el último cigarrillo del paquete. Como he dicho, esto es pura rutina, hace tiempo que dejé de preocuparme por mis desvaríos nocturnos. O los paso durmiendo y soñando, o los paso despierto y teniendo pesadillas.

Algo de esto me decía mi compañero de piso hace poco, Diego. La persona más crítica que conozco.....