martes, 21 de junio de 2011

A mi querido Folio en Blanco:


Hola viejo amigo, en días como hoy solo queda tu consuelo, pero a veces siento que agarrarme a ti es como agarrarme a un clavo ardiendo. Fiel compañero, tan solo dime si el camino que he elegido es el correcto. Tan solo dime si continuar o no.
Quería ser ese marginado, ese antisocial desgarrado, una figura solitaria al margen de toda emoción o sentimiento. ¡Me hicieron tanto daño! Aun que ya dejé de lamentarme por eso, me avergüenza… Mi confusión e incapacidad me impedían relacionarme y al contrario que la mayoría de sujetos no puedo dejarme llevar por efímeros deseos de prestada satisfacción. Tuve en mis manos la épica comodidad de la estabilidad, mi lejana juventud, el premio al que aspira medio mundo. Te tuve a ti y a ti, les tuve a ellos. El sueño de bienestar terminó. Mi amada sabiduría me dejó hueco en su regazo y las ideas invadieron mi mente impidiéndome ver con claridad. ¿Qué es este mundo que habita en mí? Debido a mis heridas me oculté. No quería que nadie me viese así.
El dolor es personal e intransferible. Solo nosotros conocemos su alcance, pero eso no significa que sucumbamos ante él.
Ahora lo recuerdo viejo amigo. El camino que recorro lo he elegido yo. He elegido sus atajos y sus descansos, la marcha continúa y no cabe en mi mochila la flaqueza. Ahora recuerdo mis armas, ahora recuerdo el camino, pero sobretodo recuerdo sus penas y sus placeres.

domingo, 12 de junio de 2011

No estas sol@


Querido desconocid@:

Hola, seguramente no sepas quien soy y quizás nunca lo sabrás. Mi nombre es…bueno, el nombre es lo de menos.
No estás sol@.
 Que sepas que yo te quiero y te admiro por lo que eres y por lo que haces; o sencillamente por lo que podrías hacer. Yo también he paseado sólo mirando al cielo en busca de una tregua, yo también me he bebido una cerveza a la salud de ese viej@ amig@ que se escapa, yo también he esperado desesperado una llamada que me salve del olvido y amig@…no estás sólo. Yo también he prendido fuego a mi cama, de tanto dar vueltas sobre ella buscando desolado la sombra de lo que nunca fue y pudo ser. Yo también he dejado escapar oportunidades por hacer lo correcto. Corrijo: “lo correcto”.
Después de tanta frustración circunstancial debes siempre cerrar los ojos, respirar hondo. No puedes más, no aguantas más. Reacciona.
Tu peor enemigo eres tú, y debes odiarte, amarte, perdonarte, y rebelarte. Lucha, nadie se interpondrá entre la espada y tú. Solo un sabio susurro del viento  te dirá lo que tienes que hacer. La cuesta es empinada, porque la ves desde abajo. Elévate. Aprieta los puños, mantén la cabeza fría, y plántale cara a Fobos.
 Una vida sin miedo no es una vida, pero una vida sin superarlo…para ello es mejor no nacer.