martes, 20 de julio de 2010

Que bello es escribir.

Te voy a ser sincero, pero me cuesta abrirme a mi mismo, tengo miedo de mis propios pensamientos, de mi propio yo. Encerrado bajo la piel estoy, sin saber que pensar, que decir, que sentir. Fueron celos, creía haberme olvidado de los celos. Sentí que yo era más importante, que merecía más atención. Aún siento atracción por ti, y no puedo evitar fantasear ni nadar inmerso en los rincones más bellos del encanto de tu iris.. Te quiero ganar porque nunca te perdí, quiero gritar lo que siento por ti. Y tú música me eleva, la seducción de tu forma me complace y hace que no pase un segundo sin ti, Eva. Tu Adán te necesita, muy pero que muy poco a poco este odio se disipa. Como levita mi alma al verte pasar con esa llave. Y se abrirá con peligrosa sensualidad mi alcoba. Viviremos el final antes de llegar, pues la magia del momento sucumbirá a lo eterno. Todo ha sido un burdo sueño, con el mar de la fantasía ante mis ojos. ¡Qué bello es vivir, qué bello es sentir, qué bello es escribir!

"A veces tanto, tanto, tanto, que al final se queda en nada, y tu tonto, tonto, tonto, otro más de la manada."
Mohamed Sharif Fernandez Mendez

martes, 6 de julio de 2010

Misteriosa morbosidad

Por fin puedo respirar tranquilo. Subido en lo alto del cielo lleno de luz. Contemplo la majestuosidad del momento. Efímero, eterno. Consigo respirar sin toser. Me siento bien. El cielo azul, la hierba verde. Tan solo estoy. Puedo ser. Entiendo tu amor/odio. Y lo disfruto. Es cálido y refrescante. Misteriosa morbosidad que no logro controlar me invade. Quiero dar vueltas de campana bajo sábanas. Sentirte en mi. Para nacer y volver a morir en esa rueda caprichosa del tiempo. Resucito. La seducción nos hace mirarnos. Me muerdes y me vences. Ese divino contoneo me llena los pulmones. Estallas con un suspiro. Tu sangre sobrepasa el punto de ebullición y sale disparada. Nos dormimos.

Despiertas sobre el césped. Bebes agua. Alrededor estan los restos de nuestro aterrizaje. Enciendes la mariguana, aspiras hondo y tu tos me despierta:

-Te dije que no escaparias.-

Y tu me susurraste:

-He sido obediente, y ahora tú...¿Podrás escapar de mi....?

"Una mujer me enseñó todo lo que sé, desde cómo caer al suelo, hasta volver a estar de pie."
Pablo.