miércoles, 29 de diciembre de 2010

Puntos suspensivos


  ¿Cómo conseguir realizar lo que buscas? Te guías por instinto y no sabes dónde te va a llevar. Solo sabes que cada decisión te abre un mundo nuevo y estas cansado de tanta decisión y de tanto mundo nuevo. Antes te excitaba el desconocimiento, ahora has acabado aborreciéndolo. Todo eso está vacío, no hay nada ahí, sólo breves momentos de esparcimiento, pero sigue siendo irreal. Vivo huyendo de ese abismo, y cada vez tengo menos sitios donde ocultarme. Es peor que la muerte, ya que esta es al menos sincera. Sé que al final, no hay nada, pero en la ausencia de luz, el frío cala a través del alma.

  En otoño las hojas de los árboles no hacen más que caer una tras otra y encuentran su terrible final al rozar el suelo. ¡Maldita sea! ¡Cada hoja es única, y tiene su propio caer! He aceptado la caída, pero porqué caer…

  Mientras unas cuantas notas de jazz resbalan por mis oídos, sólo espero librarme de cada una de los sentimientos ficticios que mi cerebro proyecta ante mis ojos, con la única intención de evitar que llegue hasta él. Es un zorro, y sabe como manipularme, pero lo hace porque tiene miedo, sabe que si llego hasta él se acabará el juego. Esta búsqueda de mi mismo, me tiene más intranquilo que…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Una invitación lleva a la locura

- Fumas mucho.- Me acababa de encender el último cigarrillo del paquete y debido a la intensa niebla que inundaba nuestro rincón tuve que darla la razón. Pero estaba nervioso y sólo asentí levemente con la cabeza.
Me inundaban pensamientos de angustia y dejé de prestar atención a sus palabras. << Debo dar un giro a mi vida>> pensaba.
Y era cierto, no recordaba cuando entré en ese círculo vicioso. Bebía para ocultarme, porque tenía miedo de mostrarme tal como era. Esas curvas me dejaron hundido del mismo modo que te abandona una persona cuando fallece. Sabes lo que te ocurre y el remedio, pero no puedes hacer nada ya que es algo que nace en tu interior y escapa a tu lucidez.
Durante el día era complicado concentrarse, durante la noche lo complicado era no dejar de pensar en un único punto en todo el espacio. Tu espíritu desea salir corriendo y perder su identidad para que parezca que ese dolor no sea tuyo. Entonces deseos e impulsos épicos llenan tu mente para que de alguna manera tu pasado desaparezca. Así consigues mantenerte alegre (o al menos parecerlo) a los ojos de tus amigos. Sin embargo, vuelves a recaer en tus miserias una y otra vez. No estás de acuerdo con el destino que te ha tocado pero aún así te conformas con él y sigues adelante sin saber porqué.
- ¡Eh! Ya que te invito a una cerveza lo mínimo es bebértela.- No me había dado cuenta de que llevaba la botella encima de la mesa cerca de 10 minutos y yo sin haberla tocado. Le di un par de tragos largos y la volví a dejar encima de la mesa mientras la miraba de soslayo.
- Disculpa por mi falta de atención. Llevo días navegando sin rumbo. Déjame que te compense sacándote a bailar. ¿Qué te parece?-
- ¿Bailar? ¡Por fin me prestas atención!- La cogí con ambas manos y nos colocamos lo suficientemente cerca como para disfrutar su aroma. Ese perfume tan único y selecto que una buena mujer desprende. Sonaba “Up where we belong” y no creo que exista una mejor banda sonora para ese momento.
Desgraciadamente, esa mujer ya no me pertenecía. El tabaco conseguía disimular mi nerviosismo ante ella y la bebida me hacía centrarme en mi propia paranoia personal. Hacía tiempo que ambos tomamos rumbos distintos, y tuve que recurrir absolutamente a todo mi autocontrol para no salir corriendo cuando me crucé con ella al salir de comisaría.
Yo no quería aceptar su invitación a tomar algo, pero no pude ignorar a mi ego arrastrándose por conocer una vez más el alcance de su sonrisa. Mi estómago saltaba a la comba mientras mi cabeza luchaba por no preguntarle:<< ¿Por qué…? ¿Por qué te fuiste de mi vida y por qué le dabas tanto sentido?>>
Finalmente dejé de sucumbir a mi razón y decidí guiarme por mi instinto. Acepté.
Al principio no entendía porque lo hacía, total, llevábamos años sin vernos siquiera de pasada. ¿Qué podría pasar? Ella bailaba, yo también. Nos despediríamos y ella seguiría con sus clases infantiles y yo con mi cruzada de autodestrucción. Todo como debía de ser.
- Te he echado de menos.-
Esas palabras, a pesar del bajo tono de voz con que salieron de su boca, rebotaron repetidas veces por las esquinas de mi consciencia y nació un impulso. Nadie sabe lo que hubiese pasado si llego a ignorarlo. Tan sólo ella y yo sabemos lo que sucedió. En ese momento comprendí porque acepté.
¿Tú que hubieras hecho?

Sol y Luna


-Tienes que odiar para querer amar.- Le dijo el sol a la Luna.
- No puedo quererte sin el llanto, eso lo sabes.-
- Y yo no estoy tan lejos, cuando quieras tendrás mi luz.-
- Es tan fácil acortar las distancias con palabras, pero mientras tú, no dejas de brillar, yo llevo muerta miles de años. ¿ Y qué hago con tanta materia muerta e inservible? ¿ Qué hago con mi cara oculta? Me siento alejada del movimiento del resto de planetas. Necesito esos rayos de armonía que tan fantásticos son.-
- Estoy siempre aquí. El espacio y el tiempo no existen, sólo nuestra posición en el universo. Además mi luz es propiedad de la vida, no me pertenece a mi.-
- Ese es el trato entonces. Mientras tu malgastas la existencia produciendo, yo sueño con la inmortalidad. Desde luego, ésta no tiene sitio para tanta responsabilidad. Sin embargo, estoy condenado al abandono y a rondar mi tierra.-
- Esos tiempos en los que ambos, conjuntamente, dentelleábamos por la galaxia se largaron como el Big Bang. Tenemos el mismo origen pero nuestros destinos cada vez se alejan más. Aún así no decaigas, nuestro fin es el mismo. No brillo por mi mismo, necesito a quien dar mi luz.-
-Lo sé, intento cuidar intensamente a los míos. Lo he dado todo por amigos pasajeros, lo daré todo por ti pues sin ti, no sabría a donde ir. Deseo el día en el que brillaré sin permiso. Sólo me veo en tu reflejo.-
-Todo tiene su lugar, por eso yo también te necesito. Aunque no lo creas, yo también te necesito. El espacio es frío y oscuro, y a veces quiero salir de aquí. Tú eres ese satélite que se mantiene firme y a la vez está en movimiento. Eres capaz de olvidar tu condición de astro y te evades de este universo finito. Esa inmortalidad también la deseo yo.....pues dar calor, también tiene su precio.-
- Del error se aprende, y así será. No volveré a flaquear. Te invito a un eclipse, y a una libación. Después, brindemos por la carrera, y por un entierro feliz.

¿De dónde naces, inspiración?

Donde nace esa estrella que se colapsa sin permiso. Crece en ti hasta acerse cenizas, y mientras dura ese duelo, te irradia con lágrimas que inundan tu cielo. Amigo, es el diablo en este trance, la catársis de Aristóteles, la neurosis de Sisifó, la expresión de los artistas cuando quema el corazón. Sólo sé que cada una de estas es un verso, una palabra o una idea. La razón es la carcel del sentir, pero esa estrella joven es la llave que te lleva hasta ese cuento. Una vida sin velo, excursiones por las nubes, coloquios bajo el fuego. ¿De dónde surge esa imagen gran pintor? ¿De dónde surge tu melodía gran músico? ¿De dónde surges Calíope?

Amor, Razón y Rencor conversan

-Sí, ese es el problema, que no sólo la quiero. Lo que me asusta no es pasar la vida entera con ella, ni tener que renunciar a la maravillosa angustia que produce el no saber dónde vas a acabar al final del día. Lo que realmente importa y tiene valor, no es aquello que más te cuesta conseguir, si no aquello por lo que harías lo que fuese por no perderlo. La pasión humana es una fuerza incontrolable que cuando se desata, hace que una persona pueda llegar a pisar el sol por amor. Y sí, puedo dudar, puedo sentir miedo porque no sabría frenar la locura que precede a la autodestrucción. Pero cuando estoy con ella el problema se convierte en solución, y no sólo la quiero. El miedo se transforma en valor y la angustia pasa a ser bienestar.
-¿Y podrás perdonarte por descentralizar la razón de tu vida y sus frutos? Te perderás finalmente en el sutil encanto que emana de sus labios, y allí no hay luz. La quieres, pero la odiarás. La tienes y la perderás. ¿Cuánto rencor acumularás contra ella, y cuánto contra ti? Estás acostumbrado a llevar tu carga tú sólo. Tus vicios, tus pasiones ocultas, el cuidado de tu alma… ¿aguantará ella tanta presión? ¿Aguantarás tú su incomprensión? Y en caso contrario, ¿cómo la quieres? ¿Por cómo es, o por lo que podría ser? ¿Por su sabiduría, o por su locura? Vas a tener que luchar contra titanes en vez de dejarte guiar por el placer metafísico que conduce a la autorrealización.
-Tus borracheras, tu drogadicción, tu búsqueda del sentido humano y tu ego son más fuertes que tanta absurdez sentimental. Estás de paso en este saco de carne y hueso, y esa basura emocional sólo anula tu visión del paraíso. Eres un guerrero, y tienes suficiente con cuidarte a ti mismo. Tampoco necesitas ayuda para entrar en el infierno, y caer y volver a caer. Te has acostumbrado a levantarte tu sólo, ya que ni ella fue capaz de parar a levantarte después de tropezar, simplemente te soltó la mano. Prefirió la libertad de elección y eliminar contratiempos, antes que el encierro de su “yo”, y la sedación de sus instintos. ¿Volverás a suicidarte después de un segundo golpe mortal?
-No tengo miedo al vacío, porque ya caí en él, y nunca llegué ni al suelo ni a tocar fondo, ese fondo no existe. Siempre puedes seguir cayendo más abajo, y por eso la quiero. Por eso se me encoge el corazón en su presencia, pues este se altera reconociendo a su salvadora. Por eso no me importa dejar la autorrealización en manos ajenas puesto que juntos escapamos de ese laberinto. Por eso mis sentidos zumban cuando me toca o cuando nuestros instintos luchan, y seca ese afluente de libertad vacía que conduce a ese mar oscuro. No tengo miedo al dolor, pues amo la vida y sus altibajos. Vivir intensamente cada momento como si fuese único es lo que te anima a querer repetir tu vida junto a esa persona. El amor, las emociones y los sentimientos, pueden ser las expresiones más simples y primarias del ser humano, están llenas de locura y, aunque todo el mundo esté convencido de lo contrario, escasean de conformismo, y llevan intrínsecas una gran ambición. Todas ellas nos humanizan y rompen los límites de la razón lógica, crean milagros. Por último, soy incapaz de guardar rencor a una mujer que me ha concedido la ilusión de formar parte de su vida. No sólo me suicidaré si tengo que hacerlo, si no que una vez más, tendré que recrearme en mis miserias para continuar adelante. Y no temo hacerlo, un solo beso suyo es un billete hacía la utopía más real. Cada día es una nueva conquista, por eso me dejaré llevar una y otra vez, hasta que el mundo se haga trizas…De todas formas, hasta que la encuentre tendré que divertirme.

Chs...

Oh, sí, pensais que vuestros mayores estan anticuados y que vosotros, personas de mediana edada sois el presente. Os voy a decir una cosa anticipando vuestra respuesta, ya que no os podreis librar de la prepotencia desmesurada que da la edad. No dudareis en argumentar que, por supuesto, son absurdas ideas de juventud y que, por supuesto, mi falta de valores es debida a mi mala educación. Es posible que no lo hagais pero, casi que os cagais en los valores que os han regalado los padres, por no mencionar si quiera a los sabios ancianos. Pero no veis la absurda congruencia de vuestro pensamiento, del mio, y el de todos. Yo me cago en vuestros valores como la generación venidera lo hará conmigo. Me cago....y me cago bien.

domingo, 12 de diciembre de 2010

7



¿De qué la conocía? Eso no llegué a saberlo. Pero tan sólo hicieron falta 4 whiskys más para llegar a esto:

- Me gustaría tener más autocontrol, pero cuanto más tarde en besarte, menos tiempo podré disfrutar de ese placer tan húmedo.-

- Sí que te lo has pensado.-  Me miró fijamente  y fueron suficientes dos segundos para que me acercase a ella lentamente buscando una respuesta.

Sin embargo, sólo rocé sus mejillas.

A partir de este momento el tiempo empezó a correr y lo veía todo como si estuviese montado en un tío vivo. Más copas, idas y venidas al baño, chupitos, idas y venidas al baño y cocaína, Diego dormido, conversaciones sin sentido, música de  jazz, más chupitos y muchas sombras.

Cuando me desperté le cabeza me hervía y un dolor punzante se me extendía de la nuca a la frente. Tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad para poder centrar la mirada y no gritar de dolor.
  
Al disiparse un poco la jaqueca comencé a fijarme en puntos concretos de mi habitación, es un ejercicio útil para empezar a arrancar el microprocesador de mi cerebro. La televisión apagada, el balcón entreabierto, la ropa en la cesta. Todo estaba bien…, hasta que escuché la ducha del baño. Giré la mirada al otro lado de la habitación y pude ver varias prendas de mujer. Entonces me encontré tranquilo y excitado a la vez pues pude tener a esa chica misteriosa. Me pareció morbosa la idea del viaje y le gustaba el whisky…

Mientras cavilaba más y más acerca de Lucía, la ducha dejó de sonar. La puerta se abrió y a través de ella apareció una mujer morena con una única toalla que usaba para secarse el pelo. Sus ojos eran de mi color favorito, el negro, y me miraban con una invitación a levitar.

Era la camarera del bar, y no recordaba cómo había acabado con ella.

Aún así era lo que menos me importaba. Esa chica desapareció sin más. Me volví a tumbar y no podía dejar de pensar en cada detalle de la noche anterior. Su voz, sus manos, su figura, cada gesto, cada sonrisa, esa vitalidad…No pude evitar recordar a cierta figura del pasado. Eran tan parecidas, hasta las dos desaparecieron de un día para otro. Sólo que a Lucía no pude conocerla a fondo.

De repente, la chica del bar me tiró la toalla a la cara, me sujetó las manos y se puso encima de mí.

- Esto podría considerarse violación.- Le decía mientras nuestros labios se fundían.

- Después de lo de anoche, puedo darme por condenada.-

Y pude saborearla por tercera vez en ese día.

No hay nada mejor para recuperar las fuerzas después de una noche agitada que una tortilla y un botellín de cerveza. Yo era presa de mis pensamientos a la vez que disfrutaba de mi desayuno, y uno a uno todos iban a parar a la misma conclusión, tenía que volver a ver a Lucía. Era la primera vez que la veía en el “Pasado” y aunque las noches posteriores la volví a buscar repetidas veces, no di con ella. Por mucho que intentase alejarla de mis pensamientos no podía y lo peor de todo es que cuando lo conseguía, era Sara la que venía a mí.

Sara es esa cierta figura del pasado que al final prefirió a David. Esa falsa media naranja, con la que habrías sido capaz de encerrarte de por vida. Y David, mi antiguo mejor amigo, alguien de quien he aprendido muchísimo, y con quién siempre estaba seguro. Era una persona muy valerosa, y no dudó en enfrentarse conmigo por ella. Después, no volví a saber nada de ambos.