martes, 26 de octubre de 2010

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Trabajaba como profesor universitario dando clases de psicología, antes de volverse alcohólico. Siempre solía decir que había dejado la docencia porque se dio cuenta de que por mucho que intentase comprender el comportamiento humano, era una tarea absolutamente inútil. No había enfermos mentales (locos), sólo personas cuerdas sufriendo. Se negó a seguir enseñando, no tenía nada más que enseñar.

Él mismo no quería reconocer su propio sufrimiento, que todo esto era por ella, Anna, su mujer; ya que todo comenzó con su muerte. ¿Cómo sentirte con todo lo que deseabas en esta vida, y no tener la opción de poder evitar perderlo? El Karma no te avisa, el Destino no te pregunta, y mucho menos tú escoges tu vida. Pobre cabrón. Desde entonces no se molesta en llorar, tan sólo ríe ante la idea de una imaginaria vida feliz.

Le conocí cuando aún me molestaba en escribir artículos para esos papeluchos grises llamados periódicos. Yo tenía que recopilar información acerca del humorismo para una columna que nadie leería. Un buen lugar para ello era la biblioteca de la universidad (se me pegó esta costumbre en mi época de estudiante). Además, solía recorrer el campus en busca de mentes vacías que me proporcionasen calor nocturno.

Curiosamente, le conocí mientras hacía eso mismo, cuando abordé, sin saberlo, a quién se convertiría en su esposa.....

lunes, 18 de octubre de 2010

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Si todo hubiese sido una pesadilla, estaría más tranquilo, pero sabía que no. Últimamente todas las mañanas se hacían rutinarias. Despertaba como si acabase de pasarme por encima un desfile militar. La cabeza me daba vueltas y me costaba un rato acabar de fijar la vista en el techo. Las primeras visiones de mi cuarto me turbaban el ánimo. Con el tiempo dejé de impresionarme por estos detalles. Me acabó gustando despertar así. Observando el contraste del blanco de las paredes con las manchas de lo que definiría como alcohol, pero no estoy seguro. Una tele encendida, un DVD, el portátil...Lo que más me gustaba de todo este basurero era el balcón. Generalmente lo tenía abierto (disfrutaba viendo ondear las cortinas), me relajaba. Botellas, libros y apuntes, bolígrafos, restos de latas, comida, preservativos...

Esporádicamente descubría un intento de persona acurrucada al lado mío. No sé en qué momento dejé de buscar mujeres, mujeres de verdad. En los últimos años me acabé conformando con cualquier rostro bonito, o con cualquier experiencia vacía de espíritu, pero llena de realidades alternativas...

Sí, esto era por culpa de las drogas, perdición y salvación de almas errantes y agonizantes. Mentes aplastadas por un sistema de vida que envenena hasta los ídolos más íntegros, el cual, ignora por completo la unidad y el valor de la propia persona.

Aprovecho los breves momentos después de despertarme para recolocar en mi cabeza las piezas de la noche anterior. Lo hago mientras apuro el último cigarrillo del paquete. Como he dicho, esto es pura rutina, hace tiempo que dejé de preocuparme por mis desvaríos nocturnos. O los paso durmiendo y soñando, o los paso despierto y teniendo pesadillas.

Algo de esto me decía mi compañero de piso hace poco, Diego. La persona más crítica que conozco.....

sábado, 16 de octubre de 2010

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Todo fue un momento, un instante, como el flash de una cámara. Ahí estaba yo, haciendo la primera comunión. Ahí estaba yo, dando mi primer beso. La primera vez que me peleaba con un amigo, ahí estaba yo. Discutiendo con mis padres. Riendo sin parar. Enredando con la gente. Recuerdo alcohol, mucho alcohol. Ruido, música (por describirla de alguna manera) y gente...Y de nuevo ruido, música, gente, alcohol. Veo la ventana de mi cuarto, veo tabaco y porros. Aparecen mujeres, cada cual más sexual, más mujer. Aparecen polvos sobre la mesa, mi nariz sangrando. Aparece otro tipo de polvos sobre la mesa....El accidente, como habría sido mi vida sin ese accidente. Vi amigos, caras conocidas, que desaparecen, luego vuelven, otras no. Vi un funeral. Botellas vacías. Mi casa vacía. Una moto destrozada. Un lago y estrellas sobre él. Recuerdo sentirme vacío, otras efusivo, otras no sentía. Recuerdo odiar. Me maté y volví a la vida. Entonces vi el sol aparecer, pero se volvió a esconder. Volví a escuchar a Nina Simone, a Albert King. Me pegaron una bofetada. Escuché a Mozart. Un cuadro. El mismo cuadro roto por mí. El metro y yo en un rincón. El ordenador. Bancos y parques donde despertaba sin saber porque. Papel, tabaco, hachís....Pero lo que más recordé, fue oscuridad, mucha oscuridad. Y todo se repetía en una truculenta sucesión de hechos y deshechos. Mi nombre, Dani.

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A partir de aqui, será una sucesión de episodios que conformaran un todo que quién sabe donde desembocará, sólo mi mente lo dirá. Espero que os guste. Aún no tiene titulo, esto se va escribiendo según vaya viviendo o bebiendo lo que sea.....Paz hermanos y hermanas.