lunes, 14 de septiembre de 2015

La espada y la pared

Al final, solo estás tú entre la espada y la pared. Siria arde y perdemos el respeto de nuestros mayores. Con el pecho descubierto y ennegrecido caminamos con la cabeza cabizbaja en busca de algo que nos haga dormir bien. Todo era más fácil contigo. Y con ella. Pero Siria arde y la vida se abre camino. Triunfadores beben en sus parcelas pobres de logros y arremeten contra los débiles porque pueden y deben. Los débiles se hacen fuertes a base de golpes. Los débiles se hacen débiles a base de golpes. “Deja que fluya. Tú y yo contra el mundo”. Decías mientras me mirabas con ojos brillantes de ron. Yo jamás admití un “no” por respuesta. Por eso me querías, por eso dejaste de quererme. 
Ahora, solo estoy yo entre la espalda y la pared mientras Siria arde y le perdemos el respeto a nuestros mayores. 

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