Al
final, solo estás tú entre la espada y la pared. Siria arde y perdemos el
respeto de nuestros mayores. Con el pecho descubierto y ennegrecido caminamos
con la cabeza cabizbaja en busca de algo que nos haga dormir bien. Todo era más
fácil contigo. Y con ella. Pero Siria arde y la vida se abre camino. Triunfadores
beben en sus parcelas pobres de logros y arremeten contra los débiles porque
pueden y deben. Los débiles se hacen fuertes a base de golpes. Los débiles se
hacen débiles a base de golpes. “Deja que fluya. Tú y yo contra el mundo”. Decías
mientras me mirabas con ojos brillantes de ron. Yo jamás admití un “no” por
respuesta. Por eso me querías, por eso dejaste de quererme.
Ahora, solo estoy
yo entre la espalda y la pared mientras Siria arde y le perdemos el respeto a nuestros mayores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario