miércoles, 26 de enero de 2011

I

Para Adrián Braojos, por animarme a desarrollar esta droga tan dura.Una vez más, por el folio en blanco amigo.
 
¿Qué es lo que radica en lo más profundo de nuestro ser, aquello que nace en la oscuridad de un corazón herido, partido en ínfimos cachitos, tras sufrir un golpe mortal?
Nos abrieron los ojos, y la terrible luz del sol en el crepúsculo, a muchos asusta, y deciden vagar por valles sombríos, sin esperanza. A otros por el contrario, decididos, valientes, algo vehementes, algo locos, se enfrentan a esa luz y la combaten. Está es guerrera noble, y les recompensa con sabiduría y amor. Sin embargo, no tenemos suficiente con ello pues somos combativos, violentos, y siempre queremos más; desafiamos nuestra condición y caemos en la trampa del progreso. Sucumbimos al inconformismo y destruimos todo lo que esa luz nos dio. Entonces cae la noche.
El orgullo se encarga de darle esperanza a los sentimientos más heridos, y de tenderle una mano a la desesperanza. Nuestro instinto nos obliga a sobrevivir atravesando la oscuridad y sus encantos poco a poco nublan nuestro juicio. El objetivo se convierte entonces, en causa y efecto. Pero el placer es una simple gota de agua, y así nunca se calma la sed del alma…

1 comentario:

  1. ¡Síiii nene! Tenía mono de tus movidas, y aunque esta ya me sonase me he sentido muy agradecido por esa dedicatoria... ¡A seguir, colega!

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