Por fin puedo respirar tranquilo. Subido en lo alto del cielo lleno de luz. Contemplo la majestuosidad del momento. Efímero, eterno. Consigo respirar sin toser. Me siento bien. El cielo azul, la hierba verde. Tan solo estoy. Puedo ser. Entiendo tu amor/odio. Y lo disfruto. Es cálido y refrescante. Misteriosa morbosidad que no logro controlar me invade. Quiero dar vueltas de campana bajo sábanas. Sentirte en mi. Para nacer y volver a morir en esa rueda caprichosa del tiempo. Resucito. La seducción nos hace mirarnos. Me muerdes y me vences. Ese divino contoneo me llena los pulmones. Estallas con un suspiro. Tu sangre sobrepasa el punto de ebullición y sale disparada. Nos dormimos.
Despiertas sobre el césped. Bebes agua. Alrededor estan los restos de nuestro aterrizaje. Enciendes la mariguana, aspiras hondo y tu tos me despierta:
-Te dije que no escaparias.-
Y tu me susurraste:
-He sido obediente, y ahora tú...¿Podrás escapar de mi....?
"Una mujer me enseñó todo lo que sé, desde cómo caer al suelo, hasta volver a estar de pie."
Pablo.
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