Y aqui estoy, en uno de los lugares donde contigo alcancé el cénit antes del declive. Todo tiene un final eso esta claro, pero siempre algo permanece, tú. No ha pasado mucho tiempo, pero al fin y al cabo el tiempo es solamente aire. Más que el tiempo, lo que se ha alargado es la distancia, te creía lejos, pero me equivocaba. Siempre has estado ahí. Lo único que he visto alargarse y estirarse, es tu sombra, mi sombra, la nuestra. Infinitamente, como si de un atardecer se tratase, hasta que finalmente un manto lóbrego me consumió. Esa oscuridad sumió mi corazón, y durante un tiempo, no puede hacer otra cosa que andar a tientas, en un abismo de sentimientos y emociones étereas. Tenía miedo, y me puse mi máscara, la de la apariencia, que con tanta soltura llevan las personas puestas. Pero me ardía, no entiendo como existen personas que hasta creen que su máscara es su propia imagen. No quería verme a mi mismo. Por eso no me quedo otra que aguantar el dolor. Me di cuenta, de que no paraba de condicionarme a mi mismo, pues tenía la estupida idea de que era la única manera de camuflarme en este abortado mundo. Es el resultado de beber y fumar durante el embarazo. Todo esto sumado a tu ausencia, hizo que perdiese el equilibrio, y cayese desde de esa cuerda floja, la vida. Aún así, me salvé. Encontré una red lo suficientemente fuerte como para soportar mi peso, mi ego. Y al igual que pasa con la noche, tarde o temprano llega la luz del día. Vi un amanecer épico que hizo hasta que se me saltaran las lágrimas. Temblé, dado que hacía tiempo que no veía el sol, pensaba que esa nueva luz acabaría conmigo y me fulminaría, pero mi piel morena es experta en absorver los UVA. Mi garganta además también acepta muy bien la uva, y la cebada, y la madera....Fué entonces....cuando entre....en...ese.....verano mental y....
14/05/2010
Templo de Debod
"Yo también quiero bailar con usted, sepa que hay síntomas de inmadurez y de garrulez...."
Javier Ibarra.
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